| FALLECIO
MONSEÑOR BESCOS
La comunidad de General Rodríguez despidió, conmovida
a quien, a los 89 años y tras 63 años de ejercer su
misión pastoral, sembró perdurables valores
El
viernes se conoció la noticia del fallecimiento de monseñor
Roberto Bescós a los 89 años de edad, quien a pesar
de su avanzada edad aún desempeñaba su tarea en la
parroquia “Nuestra Señora del Carmen”, de General
Rodríguez.
El Arzobispado de Mercedes Luján se manifestó expresando
que “Con la esperanza que nos da la Resurrección de
Cristo de entre los muertos les informamos que ha partido a la Casa
del Padre nuestro querido hermano monseñor Roberto Bescos
después de 63 generosos años como sacerdote”;
agregando que Monseñor Bescós “se encontraba
desempeñando aún su ministerio dando constante ejemplo
de fe y de confianza en Jesucristo Dios y Señor, en la parroquia
Nuestra Señora del Carmen de General Rodríguez”.
Sus restos fueron velados en la mencionada parroquia, donde, a las
19 hs se realizó la Santa Misa de cuerpo presente. El sábado
20, fue sepultado en el cementerio del Seminario Arquidiocesano
de Mercedes (de calles 114 y 13), previa celebración Eucarística
a las 10.
“No
dejemos de encomendar a Dios a este hijo suyo que tanto ha servido
a nuestra diócesis”, dijo el arzobispo de Mercedes
Luján, monseñor Agustín Radrizzani.
Monseñor
Bescós fue protagonista de un homenaje realizado en la Parroquia
Nuestra Señora de Fátima en diciembre de 2008 en ocasión
de celebrar sus 60 años de sacerdote.
Al
lugar se acercaron más de 400 personas para manifestarle
su cariño y gratitud por la entrega absoluta a su vocación,
su generosidad y humanidad desplegada durante los 25 años
que había ejercido como sacerdote en General Rodríguez.
Aún
se recuerda, no sin estremecida emoción, la ovación
que recibió al ingresar monseñor Bescós, acompañado
de sus familiares más directos, siendo recibido por sus pares
quienes le hicieron entrega de una carta enviada por el Arzobispo
destacando su labor.
En
aquella ocasión, monseñor Bescós expresó
"Estoy muy feliz. Llegué a los 60 años de cura
y estoy muy contento. Me siento muybien, veo que la gente me quiere
y eso es importante para mí en esta etapa de mi vida. Muy
emocionado porque ha venido mucha gente y varios familiares están
conmigo hoy. Gracias a Dios están todos mis afectos, mis
amigos y toda la gente que me quiere. Me siento muy feliz. Gracias
a ustedes por estar, que Dios los bendiga..."
Puede
explicarse plenamente la inmensa congoja que apretuja los corazones
y nubla la vista de la feligresía local.
Monseñor Bescós no era, precisamente, de aquellos
sacerdotes "puertas adentro", sino, todo lo contrario,
hasta avanzada edad era común verlo conduciendo su modesto
automóvil -ambos eran inconfundibles- recorriendo sobre todo,
los barrios de General Rodríguez y haciéndose presente
donde se lo solicitase.
Su
personalidad afable, suave y comprensiva era tan intensa como la
voluntad y devoción con que emprendía día a
día sin amenguar jamás, su vocación sacerdotal.
Nunca
más acertado, para consolar nuestra desazón y pesadumbre
por su partida que la oración elegida por la "Adolescencia
Misionera de General Rodríguez" perteneciente a San
Agustín para tributarle nuestro emocionado adiós y
nuestra gratitud por haber podido contar con él:
No
llores si me amas,
Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo!
Si pudieras oír el cántico de los ángeles y
verme en medio de ellos!
Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos;
los horizontes,
los campos y los nuevos senderos que atravieso!
Si por un instante pudieras contemplar como yo,
la belleza ante la cual las bellezas palidecen
!Cómo!…
¿Tu me has visto, me has amado en el país de las sombras
y no te resignas a verme llamarme en el país de las inmutables
realidades?
Créeme.
Cuando la muerte venga a romper las ligaduras
como ha roto las que a mí me encadenaban,
cuando llegue un día que Dios ha fijado y conoce,
y tu alma venga a este cielo en que te ha precedido la mía,
ese día volverás a verme,
sentirás que te sigo amando,
que te amé,
y encontrarás mi corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme en transfiguración,
en éxtasis, feliz!
ya no esperando la muerte,
sino avanzando contigo,
que te llevaré de la mano porsenderos nuevos de Luz…y
de Vida…
Enjuga tu llanto y no llores si me amas!
San
Agustín
De: Adolescencia Misionera Gral Rodriguez
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