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Fernando De La Rua y su amante
El presidente Fernando de la Rúa se casó en primeras nupcias con Inés Pertiné. Pero la primera dama no sabe que su marido la engaña. Todas las tardes desde hace 18 meses, su esposo tiene un amor clandestino. Enamorado como un adolescente recorre el mundo presentándolo a quienes gobiernan el planeta. Este nuevo amor tiene un nombre por él soñado, se llama: fracaso. Los diez años que siguieron a 1930 la historia se denominó la década infame. Los primeros años del nuevo siglo serán bautizados como la decadencia total. Fernando de la Rúa mostrando un rostro muy parecido a la situación económica no llegó a la conclusión que todavía no solucionó ningún problema de fondo. La situación financiera nos conmueve a diario. Todos los días preguntamos si bajó o no el famoso riesgo país o si la cesación de pagos dejará de amenazarnos. La faz política tampoco tiene un rumbo en pos de un objetivo central. Las internas palaciegas convierten al gobierno en una agencia de trabajo más que un proyecto nacional para el bienestar argentino. El oficialismo se preocupa más en quienes ejercen y ocupan determinados cargos sin pensar que los gobernados esperan que se decidan a trabajar en forma ordenada para comenzar a crecer. No hay que despreciar el tiempo en discutir obviedades como el gasto político o las listas sábanas. Este último tema lleva casi dos lustros instalado en la opinión pública sin resultado alguno. Lo que desconoce la gente es que las listas sábanas la utiliza la dirigencia política para hacernos la cama y acostarnos. La ética también está ausente. El presidente cree que vistiendo con trajes a rayas a Víctor Alderete, Emir Yoma, Erman González y quizás Menem cumplirá con el sueño de quienes confiaron en él. Seguramente pensará que es un éxito bajar 900 dólares el precio de un auto que cuesta 19 mil. Saltará loco de contento por haber entregado los planes trabajar a quienes le cercaron el gobierno partiendo desde el conurbano y poblando las inmediaciones de la Quinta presidencial y Plaza de Mayo. Festejará que el Frepaso esté disuelto. En fin, no alcanzan las páginas de esta revista para enumerar las travesuras del amante del presidente: el fracaso. Tenemos una dirigencia de mierda, dijo alguna vez Eduardo Duhalde poniendo en blanco sobre negro la voz de los que no tienen voz. Tiene razón. Si estos piquetes no es el estallido social cuál es el estallido, afirmó Carlos Ruckauf. Tiene razón. El sistema no da para más. Sólo me sirve a mí y a mis amigos, expresó el viceministro del Interior Lautaro García Batallán. Tiene razón. Que renuncie el presidente. Esto no da para más, gritó Hugo Moyano. Tiene razón. Dos cámaras legislativas es una enormidad. Una sobra, advirtió José Manuel de la Sota. Tiene razón. Todos tienen razón. Nadie se equivoca. Pero mientras oposición y oficialismo estremecen a la opinión pública la pasividad política invade el escenario nacional. El presidente solo atina a realizar actos protocolares al más puro estilo monárquico reflejando una total inacción que contagia a sus seguidores más cercanos. Recién comenzaba su mandato y se justificaba su falta de acción por la herencia recibida. Luego el rumor de una enfermedad grave frenaba la bronca nacional por ese llamativo estilo. Tembló el gobierno por la renuncia del Chacho Álvarez y sus funcionarios excusaban a su jefe político declarando que la falta de elocuencia es otra forma de hacer política. El primer mandatario conoce sus limitaciones pero su entorno trata de ocultar. Por temor a la reprobación popular tiene escasa exposición. Hasta el desfile patrio se suspendió para evitar el mal trago de una rechifla ciudadana. Pero mientras se disimula el andar de un gobierno que hace añorar hasta la gestión de Isabel Martínez de Perón, la vida sigue y mal. Los piqueteros realizaron marchas desde Berisso hasta la Plaza de Mayo que se desconcentró cuando Castells, su líder, obtuvo el botín político: los ansiados planes trabajar. El corte en la ruta 3 en el distrito de La Matanza sirvió de escenario de la decadencia nacional mientras seguían los piquetes en Morón, Avellaneda y Tres de Febrero rumbo a la Capital. Alderete y D' Elía tuvieron en jaque durante todo el mes de mayo a un ejecutivo desorientado. Pero todo terminó cuando el concejal DElía obtuvo todo lo que pedía: los planes trabajar y la conmutación de pena para Héctor Alí, otro piquetero que había sufrido una condena de cinco años por querer igualar a Robin Hood y tomar alimentos de un supermercado y repartirlos entre sus seguidores. Mientras el letargo presidencial sigue en pleno apogeo, el jefe de la cartera económica negoció el megacanje de 29 mil millones de pesos para comenzar a lograr la tan ansiada reactivación económica. Fiel a su estilo, sin solucionar problema alguno, remendó un parche. Así como cuando manejaba el Banco Central en tiempos de plomo estatizando la deuda privada o cuando era el hombre fuerte del menemismo estabilizando el país a costa de la desocupación más flagrante hoy Cavallo posterga pagos hasta el 2005, obviamente con sustanciales intereses. Así las cosas, el superministro con su tarea de aguantar, el resto del oficialismo explicando lo inexplicable, la oposición comenzó su campaña y Fernando de la Rúa continuó recibiendo a funcionarios menores de desconocidos países tratando de justificar el sueldo jerárquico de empleado público. Los auténticos
decadentes Jorge Yoma, José Manuel de la Sota, Carlos Ruckauf y Domingo Cavallo le plantean a la sociedad que 20 mil millones anuales en la política es un lastre que el país no puede cargar. Consultas populares mediante, lograrán despejar del ámbito nacional la mitad de cargos electivos otorgando el dinero que se ahorre para mejorar el bienestar general. Indudablemente este no es el objetivo a obtener. En la década del 90 la dirigencia política supo convencer a los gobernados que con el dinero de las privatizaciones se mejoraría la salud, la educación y la vivienda. Eso no se llevó a cabo. ¿Cuál sería la razón por la cual ahora cumplirían con la gente?. La demagogia expresada por los representantes para defender la base del sistema realizando una profunda autocrítica no es creíble. Solamente ganarían con esta medida aquellos que ya están impuestos en el sistema pues el dinero que se ahorre difícilmente regresaría a los que más necesitan. Con este razonamiento no se defienden los bolsillos de los gobernantes sino la optimización de los valores. Todos atacaron el alto costo. Nadie realizó otra propuesta. Entonces ayudemos a pensar. Que no se modifiquen los cargos electivos pero que se trabaje con más honestidad. Que no se inventen comisiones para crear presupuestos y que la gente vea en vivo y en directo a su representante trabajar por aquellos quienes le abonamos el sueldo en lugar de permanecer en internas eternas donde la gente no tiene ni voz ni voto. El 14 de octubre ingresará al senado de la Nación, Eduardo Duhalde, perdedor de dos elecciones seguidas, y el ex presidente Raúl Alfonsín autor de la hiperinflación y derrotado de la próxima votación. Que todo cambie para que nada cambie. Pronto comenzarán las campañas. La prosperidad suplirá a la decadencia pues veremos a los candidatos prometer aquello que no han de cumplir. Por algunos días escucharemos la Argentina que queremos vivir y no la actual. Por un tiempo renovaremos la esperanza y creeremos los diferentes discursos. No hay más mentiroso que político en campaña , acuñó alguna vez Eduardo Duhalde. Tiene razón. El país será otra vez un paraíso y llegaremos al 14 de octubre con ganas de votar a todos. El día 15 la realidad irrumpirá nuevamente ante nuestros ojos y escucharemos hablar de herencia recibida, del aprendizaje para gobernar y de los hechos a realizar. Nuevamente el aburrimiento y la decadencia invadirán el país. No faltará alguien que proponga instalar un pasacalle a lo largo y a lo ancho de la Nación que diga: no queremos hechos, queremos promesas, para volver a los pequeños estadios de felicidad que percibe en época de campaña el habitante de un país ubicado al sur de Bolivia.
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