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No
vale la pena conocer al autor de una frase que dice "El que se
mete en política pierde su dignidad", tampoco hay que
ser un sociólogo para determinar que los políticos profesionales
son uno de los sectores de la sociedad que más estrecimientos producen
a los simples ciudadanos. La mentira, la traición, el negociado,
la risa, el llanto van cubriendo la piel hasta hacerlos impenetrables,
solo dan un paso después de evaluar sus beneficios, son escoria
de esta sociedad pulverizada; ellos se elevan a puesto privilegiados pisando
cabezas a diestra y siniestra, solo llegan los sátrapas, los caínes,
los judas. Desde 1983 la Repúlbica Argentina se debate en una lucha
desigual, perdemos batallas día a día solo porque los grandes
intereses compran funcionarios de todo nivel, municipal, provincial y
nacional. Desde 1983 los políticos nos vendieron todo y legislaron
en contra de la Nación, sin ningún tipo de eufemismo.
La administración de 1989/1999 será considerada por la historia.
Los que la vivimos y la sufrimos haremos de nuestra memoria una espada
implacable. Para ellos no hay perdón, así como la dictadura
militar tiene por lo menos 30.000 víctimas. El gobierno del Dr.
Menem tiene 15 millones de marginados, sin presente, rotos todos los sueños,
casi sin derecho a vivir. Hoy la Justicia de los hombres, los cita para
deslindar responsabilidades administrativas. Ellos, los políticos
tienen la oportunidad del debate y asumir los costos por los hechos producidos,
pero no!, sin ningún tipo de escrúpulos se muestran tal
cual son y han sido; culpan a otros y hasta hablan de traición,
con frases bíblicas, dándose lustre y un autobombo casi
rayano a la paranoia. Es difícil hablar por otros, pero muchos
de los 15 millones de argentinos estafados por estos miserables, están
pendientes de la Justicia, que tiene una excelente oportunidad pra salir
del cono de sombra de los últimos diez años.
Que nadie crea que se está en una banca solo por capacidad, el
valor agregado es el cinismo, los grandes silencios, las conjuras ganadas,
los amigos del presente y la memoria selectiva.
En General Rodríguez pasa exactamente lo mismo, lo único
que vale son los intereses personales. Nosotros como comunidad nunca le
importamos a los políticos; por eso estamos en esta situación
social y laboral. Por otra parte del Oeste hace falta que el viento de
la Justicia comience a soplar.
Cuando los políticos nos sonríen, nos palmean o nos besan,
comenzamos a perder nuestra libertad y en muchos casos nuestros bienes
personales.
Un converso se quiere comparar a Jesús, sólo en la República
Argentina pasa esto, que muestra a las claras el delirio que padece y
en manos de quien estuvimos los argentinos.
Carlos
Briuoli , 23 de abril 2001
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