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Divide
y reinarás
Por
José E. Velázquez
Si se pretendiera
definir en una sola expresión el pensamiento de Niccoló Machiavelli,
escritor y político italiano del siglo XVI conocido por nosotros simplemente
como Maquiavelo, aquello de "divide y reinarás" sería
por demás elocuente.
Su utilitario pensamiento, desarrollado en una larga producción literaria,
quedó inmortalizado en "El Príncipe", obra donde elaboró
una verdadera ciencia política y una teoría de las técnicas
del poder basadas en "la razón de Estado", argumento que
actualmente se usa con exagerada frecuencia. Ciertamente, para mantener el
poder aconsejaba dividir a los adversarios. Claro que su consejo fue y es
seguido por muchísimos gobernantes de todo el mundo. Es que el hombre
que fue secretario de la Segunda Cancillería, al cambiar el régimen
luego de que Girolamo Savonarola muriera ejecutado por los florentinos, sabía
perfectamente de qué hablaba porque había buceado en profundidad
el pensamiento de los políticos.
Ahora, en una etapa del país donde sería imprescindible postergar
ciertos egoísmos en función del bien común, todavía
hay dirigentes que tratan de poner en práctica el maquiavélico
consejo. Salvo Cavallo, que intenta empujar la nave para que logre vientos
que la hagan avanzar con cierto vigor, la dirigencia radical juega a pleno
ya el partido de las elecciones. Nunca la de gobernar.
En esa instancia parecen estar algunas figuras del gobierno nacional que,
a pesar de la larga crisis recesiva que vive el país, a pesar de los
focos de conflicto que aparecen constantemente en todo el territorio nacional,
a pesar del deterioro de la imagen presidencial y de la extinción de
la Alianza que se presentaba como la panacea argentina, sólo piensan
en hacer la mejor perfomance posible en las elecciones de octubre.
Con ese objetivo parecen apuntar a tres ejes principales: uno de ellos es
el de reivindicar su monopolio ético castigando los actos de corrupción
que se imputan a la gestión menemista; otro es procurar que haya división
dentro del justicialismo, privilegiando según convenga la ocasión
a algunos de los presidenciables del PJ; el tercer eje --y que puede ingresar
también en la categoría de los consejos de Maquiavelo-- es el
de llevar adelante una campaña sucia que apele a cualquier elemento
que le sirva para conseguir votos o restárselos a los adversarios.
El primer eje avanza ahora vigorosamente con el caso de la venta de armas.
Ya están presos Emir Yoma por una de las causas y Erman González
en otra. No son pocos los que creen que la novedosa vocación justiciera
de algunos de los magistrados que otrora se referenciaban con Carlos Corach,
sea alimentada por el "monje negro" que actúa en la penumbra,
pero siempre cerca de Alfonsín, Enrique Nosiglia. Los mismos creen
que en la mira del "Coti" y de muchos dirigentes de la UCR, está
puesta en la detención de Carlos Menem. Habrían cumplido con
uno de los compromisos que los llevó al poder y lo presentarían
como un importante crédito en busca de beneficios electorales, a pesar
de los incontables fracasos que exhibe la gestión --¿qué
gestión? diría algún observador irónico.
El segundo eje se trasunta en diversas operaciones que muestran el propósito
de esmerilar al candidato más fuerte que hoy tiene el Justicialismo,
que es Carlos Ruckauf, al que inclusive intentaron culpar de las andanzas
de los piqueteros. Operación que se frustró porque el propio
Ruckauf la abortó, primereando al gobierno y obligándolo a jugar
a la defensiva. Pero la estrategia está en marcha y ahora intentan
estimular el ego del gallego De la Sota, en procura de acelerar los tiempos
de la interna justicialista para forzar la división que le permita
"al príncipe" seguir reinando.
En este punto se entremezclan los ejes de la estrategia de algunos dirigentes
radicales, porque allí hay datos de la incipiente campaña sucia
que ha aconsejado Dick Morris, el norteamericano que asesoró a De la
Rúa en el tramo preelectoral y que parece haber vuelto de la mano del
hijo presidencial, Antonio, pero también hay actitudes que siguen el
consejo de dividir para reinar.
Cavallo, que ha postergado temporariamente pero no ha olvidado sus propias
aspiraciones presidenciales, suele ser funcional a algunos de estos manejos,
porque en su propósito de colocar la mayor cantidad de legisladores
posibles que le respondan, no trepida en tratar de acordar con Ruckauf y Duhalde
en Buenos Aires, con De la Sota en Córdoba y con algún gobernador
aliancista. Los caminos del radicalismo y los de Cavallo, que generalmente
se bifurcan, en algunas circunstancias se acercan por conveniencia electoral.
Tal es el caso de la búsqueda de circunscribir a Ruckauf al ámbito
bonaerense, procurando generar animosidad provinciana hacia quien hoy por
hoy se presenta como el más firme postulante a suceder a De la Rúa
en la Presidencia de la Nación.
Y aunque la situación aconseja que los que aún conservan sentido
común piensen en cómo emerger de esta grave coyuntura, aquellos
que parecen dar razón a aquella reiterada frase "están
bailando en la cubierta del Titanic", hacen caso omiso de las duras advertencias
que la propia realidad efectúa, pensando sólo que el gobierno
es el período que existe entre dos elecciones. Con ese único
objetivo en sus cabezas, siguen al pie de la letra los consejos de Maquiavelo.
(AIBA)
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