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UNA
DEUDA PENDIENTE DE 30 AÑOS
La conclusion del edificio del Martin Rodriguez es una deuda
pendiente que exige el compromiso de la toda una poblacion
A
6 meses de haber asumido la Presidencia de la Nación,
Domingo Faustino Sarmiento ordenó el primer censo poblacional.
Corría entonces el año 1869. Poco tiempo después,
un asistente le comunicó:
- Sr. Presidente, aquí tiene los resultados del censo.
Aunque bastante incompleto por las dificultades existentes
en la época, Sarmiento leyó con atención
los mismos: población 1.877.490 habitantes; analfabetos
87%. Cuando llegó a este punto, se levantó de
su sillón, llamó a su secretario y le ordenó:
- Esta tarde reunión del Gabinete de Ministros!!!!.
Después de la obligada siesta vespertina la misma se
materializó. Entonces el Presidente se dirigió
a ellos con estas palabras:
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-Señores
Ministros: ante los primeros datos del censo voy a proclamar
mi primera Política de Estado, que deberá extenderse
por un siglo: ESCUELAS, ESCUELAS, ESCUELAS !!!
Durante su gestión hasta 1874 Sarmiento construyó
1117 escuelas, es decir más de una cada dos días,
¡y esta cuenta matemática incluye también
sábados, domingos y feriados!.
Una deuda pendiente |
Corría el año 1981, me encontraba en mi despacho como
Intendente Municipal, para muchos sólo un administrador de
facto, en la última etapa del Proceso Militar. Una delegación
de cuatro visionarios encabezada por el Dr. Omar Muñoz, a
la sazón Rector del Instituto Gral. Martín Rodríguez,
la Sra. Nélida de Lupo, y otras dos personas cuyos nombres
lamentablemente escapan hoy a mi recuerdo, solicitaron audiencia
y por supuesto las atendí de inmediato. Soslayando aquí
los detalles, puedo manifestar que fueron luego muy pocas las reuniones
necesarias, a lo sumo dos o tres, para que se llevaran del Municipio
lo que habían ido a buscar en ese primer encuentro: el ansiado
terreno para la nueva escuela.
Esos cuatro “visionarios”, como a Sarmiento también
hay que llamarlos así, con todas las dificultades propias
que una institución como el IGMR conlleva, supieron encarar
de allí en más la erección de la magnífica
estructura que se alza en la esquina de Primera Junta y Belgrano.
Fueron algo más de 20 años de esfuerzo, peso a peso
y ladrillo a ladrillo, desde 1981 en adelante pero lamentable-mente,
debido a dificultades económicas el emprendimiento quedó
paralizado a poco de comenzada la presente década. Y por
supuesto, está sufriendo los embates del tiempo.
Días atrás, haciendo uso de la palabra durante la
reunión con los egresados que se educaron en el Instituto
hace 40 años unos y 25 años otros, el Dr. Muñoz,
sobreponiéndose con gran entereza a las dificultades físicas
que lo están afectando, supo arrojar el guante para impulsar
la búsqueda de los medios necesarios, terminar esa obra y
poner en marcha el plan educativo para los nuevos salones. En otras
palabras, terminar con una etapa paralizante. En homenaje a Muñoz,
y también a todos los pioneros que le dieron vida a la institución,
ese guante debe ser recogido aquí y ahora por la gente de
bien de Gral. Rodríguez.
Padres
y abuelos de alumnos y/o de futuros alumnos, ex-alumnos, profesores
y ex-profesores, las autoridades de diversos niveles, los empresarios,
y toda la comunidad rodriguense deben alzar dicho guante en una
acción solidaria en beneficio mutuo. Una meta debe ser establecida:
en el año 2013 el nuevo edificio deberá funcionar
como escuela de excelencia. Por lo tanto, no hay tiempo que perder,
el crecimiento demográfico exige cada día más
lugares para que nuestros jóvenes se eduquen.
Más plazas para nuevos alumnos, más trabajo para maestros,
profesores y colaboradores de diferentes niveles, más y mejor
educación, eso es lo que debe impulsar a nuestros vecinos
para adherirse a esta patriada de aquellos cuatro visionarios que
me proporcionaron entonces en 1981 una visita inolvidable.
Por ello, recuerden todos los habitantes de esta población:
¡hay una deuda pendiente que es necesario saldar!.
Carlos R. Arano, lunes 6 de diciembre de 2010
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