| Graves
denuncias en contra de altos funcionarios municipales
Eduardo Racedo, Subsecretario de Seguridad de la Municipalidad de
Luján, y Pablo Gómez, Jefe del Centro de Monitoreo,
estarían imputados de ser los responsables de serias irregularidades
en el cumplimiento de sus funciones. Además, trascendió
que se mandaba a seguir a los periodistas Gustavo Miano y Osvaldo
Cabral, quienes se han dedicado a investigar y denunciar diferentes
irregularidades por parte de personas relacionadas con el poder.
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Pablo
Gómez a la izquierda y Eduardo Racedo a la derecha.
En el centro queda ubicado Nicolás Caloni, quien era
un estrecho colaborador de Racedo hasta hace un tiempo, pero
que ahora busca desgastar al "Huevo de Serpiente"
en sus funciones porque desea ocupar algunos espacios de poder. |
Estos
funcionarios estarían imputados de manejar “a su gusto
y placer” un tráfico de influencias en beneficio de
la seguridad particular de ciertos empresarios, tanto propietarios
de comercios de venta al público como de boliches, por cuanto
se presume que habrían cobrado algunos dineros a cambio de
mandar a hacer actividades de vigilancia a los móviles del
Plan Integral de Seguridad Ciudadana a la puerta de algunos comercios
al momento en el momento de la recaudación y en horarios
de cierre. Otros arreglos que habrían arreglado Eduardo Racedo
y Pablo Gómez, serían los de no mandar inspectores
a los locales de esparcimiento nocturno que pertenecen a los amigos
del poder municipal.
Según las fuentes consultadas Racedo y Gómez serian
solo una parte de este Plan de Seguridad paralelo, en el que los
únicos beneficiados serían algunos empresarios de
la ciudad de Luján, tanto de actividades comerciales de venta
al público como de los boliches de esparcimiento nocturno
y los accesos a algunos countrys.
Por
lo que consta en las denuncias, se habría digitado muchas
de las inspecciones, cayendo los inspectores por orden específica
de estos altos funcionarios a cada rato en un mismo boliche y durante
una misma noche, beneficiando de este modo a los otros locales de
esparcimiento nocturnos a los que nunca se enviaban a los inspectores,
por cuanto los empresarios de la noche amigos del poder municipal
nunca eran infraccionados y sí aquellos “que no arreglaban”.
Siempre se encontraba alguna razón, por pequeña que
fuera, para infraccionar a los bolicheros que no tendrían
un buen “contacto o lubricante monetario” con las más
altas esferas municipales.
Se
presume que las intenciones de los funcionarios municipales denunciados
eran las que hacer caer la recaudación de los boliches céntricos
más atractivos comercialmente, y así hacerlos quebrar,
para que luego estos fueran absorbidos por un personaje de la noche
del que suele repetirse su apellido en los pasillos municipales,
como un presunto amigo íntimo de una de las hijas de la Intendente
Graciela Rosso.
Entre
algunos de los locales beneficiados en materia de “seguridad
especial” se mencionó a una heladería, la que
se encuentra ubicada en la Plazoleta Antigua Estación Basílica,
para la que siempre se enviaba un móvil del Plan Integral
de Seguridad Ciudadana, allí se apostaba el patrullero en
el horario en que se recaudaba el dinero y en el que se cerraba
el local, por cuenta y riesgo de los choferes del Plan de Seguridad,
ya que estos no contaban con chalecos antibalas ni blindaje en los
móviles.
Las
fuentes consultadas presentarán las pruebas de muchos de
sus dichos según se las soliciten en la Fiscalía de
la ciudad de Luján, por cuanto se espera una investigación
a fondo al respecto por parte de los Fiscales.
Se
estima que por cada uno de estos servicios de seguridad empresaria
se habrían cobrado fuertes sumas de dinero. Ello en perjuicio
de la seguridad del resto de la comunidad, ya que incluso los móviles
del Plan Integral de Seguridad eran también eran usados para
tramitaciones particulares de estos funcionarios, además
de servir como “Taxiflet” para repartir lavandina y
detergente en distintas dependencia municipales.
Incluso
el denunciante detalló la manera en que algún medio
gráfico de nuestra ciudad se beneficiaría por la onerosa
publicidad contratada por la heladería, ya que la excusa
sería la de saludar y agradecer a los responsables del Plan
Integral de Seguridad Ciudadana por los servicios en la zona involucrada,
por lo que se lograban de este modo dos cosas: Por un lado, con
cierto cinismo, mantener una buena relación entre la municipalidad
y presuntamente el tradicional medio de comunicación de nuestra
ciudad, y por otro lado dar difusión a la opinión
de un empresario de la efectividad de la prevención del delito.
Pero en todo caso de una seguridad que a la vista de los resultados
solo se circunscribía a la puerta de la heladería
tan bien relacionada con los altos funcionarios.
Pero,
a la vista de los resultados, cuando los móviles no estuvieron
allí apostados, este comercio fue asaltado, ¿habrá
sido por casualidad que hayan aparecido delincuentes o los altos
funcionarios también habrán sido parte de un siniestro
plan para hacer sentir la necesidad de estar bien con ellos?
¿Será que para mantener la paz en la zona y para evitar
las picadas de motos los empresarios se ven en la necesidad de untar
bien a los altos funcionarios? Porque la opinión de los vecinos
es que no se hace nada por mejorar la calidad de vida de la zona.
Y eso no se soluciona solamente con un vehículo en la puerta
de una heladería, sino que se alcanza con la ejecución
de un verdadero Plan Integral de Seguridad Ciudadana.
Según
las fuentes consultadas los funcionarios, por intereses que se desconocen,
estarían atentando en contra del Plan Integral de Seguridad
oficial. Y se presume que habría una abultada malversación
de fondos en cuanto a la instalación de cámaras de
seguridad, puesto que no habría instaladas la cantidad que
se dijo que se iban a instalar, ello a pesar de que se habrían
enviado a Luján todos los fondos necesarios para esas instalaciones.
Por
lo expuesto se presume que sería inminente la citación
de Eduardo Racedo y Pablo Gómez como para que presten declaración
ante estas denuncias penales que constan en Fiscalía.
Las fuentes consultadas aseguraron que Pablo Gómez "odia"
a los periodistas lujanenses Gustavo Miano y Osvaldo Cabral, y que
los ha mandado a seguir. Se trata de trabajadores de prensa que
se han dedicado a investigar cada una de las irregularidades en
que han incurrido diferentes funcionarios municipales.
Miano
desempeña sus actividades periodísticas en FM Radio
Más Vida, la 88.5 Mhz de la Parroquia San Cayetano, y Cabral
es el Director de el periódico El Ciudadano de Luján,
FM Radioaktiva 104.9 Mhz y www.agenciaciudadana.com.ar, por lo que
se estima que a la brevedad ambos periodistas realizarían
las denuncias penales correspondientes alertando sobre presuntas
acciones en contra de la libertad de expresión y la seguridad
personal.
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de Febrero de 2011, www.agenciaciudadana.com.ar/ |