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EL CONTINENTE NEGRO LANZO SU PROPIO SITIO
La Unión
Africana se conecta a la red para apurar su integración al mundo
Aunque
la red es desconocida por más de la mitad de sus habitantes y el
acceso a las nuevas tecnologías está lejos de ser una prioridad
de la gente, la Unión Africana (UA) cree que su flamante sitio
llegará a la población. La apuesta deriva hacia el debate
acerca de si la tecnología puede convertirse en un arma relevante
a la hora de enfrentar la indigencia. Por ahora, el sitio de la UA es
sólo una ventana institucional al conjunto de países africanos,
ahora reagrupados en Internet.La
Unión Africana (UA), que agrupa oficialmente a 52 estados del continente
negro, presentó su sitio de Internet (http://www.africa-union.org/) con el objetivo de
convertirlo en una vía fundamental para reagrupar los reclamos de sus
países miembros y, a la vez, entrar en conjunto al mundo digital. En segundo
plano, la UA buscará tejer "un lazo directo con la población", tal cual
lo anunció en el acto de lanzamiento Amara Essy, secretaria de la organización.
La página contiene una serie de informes generales que acumulan los datos
básicos de los países miembros; a la vez, punto de partida de las ramificaciones
del mapa del sitio recién lanzado y en etapa de desarrollo. La presencia
institucional en la red era una de las "prioridades globales" de la UA,
fuertemente alineada con los planes del Programa de Naciones Unidas para
el Desarrollo (PNUD), que considera que, "como la educación, la tecnología
es motora y no sólo consecuencia de una mejoría en las condiciones sociales
y económicas".
Claro que, hasta que no se vean algunos resultados, la lucha contra el
llamado "apartheid tecnológico" seguirá siendo minimizada ante otras carencias
continentales. El "apartheid sanitario y alimenticio" aparecen como necesidades
impostergables para la mayoría de la población, sumida en el hambre y
la precariedad. Y no es para menos: mientras la ciencia sigue generando
revoluciones (como la digital o la biotecnológica) los indicadores africanos
(www4.worldbank.org/afr/stats/adi2001/background.pdf)
son el frío reflejo de la fragmentación del continente, cuyo empobrecimiento
traba todo avance.
La esperanza de vida, que en el Africa sub Sahara ronda los 50 años (y
baja hasta 40 en Uganda, Rwanda y Burundi para tocar los 37 en Sierra
Leona), evidencia el estado de las cosas en la zona, donde más de la mitad
de la población vive con menos de un dólar diario y la mortalidad infantil
se sitúa por encima de las 90 muertes por cada 1000 nacimientos (contra
el 4 por mil que arrojan los índices del mundo desarrollado). Y lo más
grave es que, por ahora, no hay signo alguno de mejoría, sino todo lo
contrario: entre 1987 y 1998, la pobreza extrema creció un 70%.
"La miseria persiste a pesar de que las condiciones humanas han mejorado
más en el último siglo que en todo el resto de la historia. Hoy, la riqueza
y la capacidad tecnológica de los habitantes del continente son mayores
que nunca en la historia, pero la distribución de la riqueza es extremadamente
desigual", dice un informe del programa general de Lucha Contra la Pobreza
del Banco Mundial (www.worldbank.org/poverty/wdrpoverty/report/Spoverv.pdf).
Y no hacen falta navegar mucho para comprobarlo. Las lenguas africanas
casi no tienen presencia en la red y los usuarios que se conectan desde
el continente son verdaderamente pocos, ya que suman sólo el 1% de los
800 millones de africanos. Según datos de la medidora Global Reach (http://www.glreach.com/), Sudáfrica, con 1,8 millones
de usuarios; Egipto, con 600 mil; y Marruecos y Argelia, con cerca de
200 mil cada uno, ostentan las cifras de conexión más altas. Por su parte,
Libia y Sudán cuentan sus usuarios de a miles.
En paralelo, la cantidad de dominios locales registrados por algunos países
es bajísima: Ghana (.gh) suma poco más de 30; Angola (.ao), apenas 40;
y Botswana (.bw), poco más de 300. Basta comparar estas cifras con los
casi 350 mil dominios .com.ar para tener una idea de la pequeñez de las
redes de algunos países del continente africano. Paradójicamente, el mundo
desarrollado ha tendido una amplia red que reúne a centenares de sitios
de ONGs, instituciones y unidades académicas que trabajan sobre los problemas
de Africa en Internet.
La idea común de estos grupos es generar mayor conciencia y promover la
acción coordinada en diversos frentes. Ejemplos sobran, y a la vez no
alcanzan. Desde Médicos sin Fronteras a la Universidad de Harvard, los
análisis, actividades y planes de las ONGs se multiplican en Internet.
Y la red ayuda a que los trabajos de investigación, como el que Harvard
emprendió contra el SIDA (http://aids.harvard.edu/) en Zimbabwe o Botswana,
donde uno de cada cuatro adultos esta infectado por la epidemia de VIH,
viajen sin escalas hasta uno de los laboratorios más poderosos del mundo.
Sin embargo, ante semejante panorama, definir a las comunicaciones y la
tecnología como "armas contra la pobreza" es, como mínimo, arriesgado.
Porque mientras en las zonas más avanzadas de Senegal y Egipto algunos
ya hablan de los beneficios de la tecnología en términos globales ("Uno
puede pensar en quedarse aquí si confirma que tendrá acceso a la cultura
universal"), otros sienten que Internet enlazará a una ínfima parte de
la población. La ecuación es directa: Africa no sólo depende de la ayuda
externa para tecnificarse, sino, también, para alimentarse.
Clarin,Viernes
5 de abril de 2002

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