"Pompeya manifiesta, a traves de su destino, una aptitud indudable
para la dicha y una excepcional vitalidad. El temblor de tierra del
año 63 no abatio su energia, una inmensa tarea la levanto de
sus ruinas y la facilidad de adaptacion de la aristocracia solo es comparable
a los desvelos de los humildes.
Se
siente a toda una ciudad llamada a una tarea sobrehumana y fue quiza
un poco del orgullo humano de cada uno, el que quedo aplastado bajo
cuatro metros de cenizas, entre las diez y trece horas, el 24 de agosto
del año 79, en las orillas de Campania"
Robert Etienne,
"Vida cotidiana en Pompeya"