"Hermano, el alma ha huido. Nos acordaremos de el en nuestras oraciones. No puedes volver a la vida la arcilla muda. Ven, ¿no oyes el estruendo de los muros que se derrumban? No tenemos que perder un solo instante. ¡Vente conmigo! ¡Aprisa! Bulwer Lytton, ob. cit. Libro V, cap 7, |
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