| ARDE
GENERAL RODRIGUEZ
Gran preocupación por asaltos y patotas fuera de control
A
los violentos asaltos de la ex senadora provincial, Adelma Arguissain
en su domicilio y al perpetrado en "El Nacional", se suma
el descontrol en diversas escuelas y la patota de chicos de 14 a
16 años que asolan los barrios Bicentenario y Villa Arraras.
El
jueves 7 de julio se comunicó con el programa Despierta Rodríguez
la madre de un alumno que concurre a la Escuela Nº 10 de Las
Malvinas.
Con
gran preocupación, esta mamá de un alumno de 14 años
realizo un pormenorizado e inquietante relato de las escenas de
violencia que tienen lugar en este establecimiento escolar, aunque,
cabe aclarar, no se trata del único donde se padece lo que
durante el diálogo fue calificado como "descontrol".
La
madre del alumno explicó que su hijo concurre al colegio
en el turno tarde desde comienzos del año; tiene 14 años
y excelentes referencias por parte de sus profesores.
Desde
hace tiempo es hostilizado verbal y físicamente por alumnos
que también concurren al establecimiento aunque en distintos
turnos.
Días
atrás debió ser rescatado de una golpiza que le era
propinada mientras yacía en el suelo rodeado de alumnos pateándolo
sin compasión.
Su
madre explicó que su hijo se retira del colegio a las 17,40
y que ya a esa hora se encuentran merodeando estudiantes del turno
noche que molestan a los que se retiran.
También refirió que una persona del establecimiento
sostuvo haberse comunicado con la policía que "no habían
llegado... más de lo que hacemos no podemos hacer" señala
que le fue dicho.
"Llevé
a mi hijo al médico forense; esto ya pasó en otras
oportunidades, pero hasta ahora lo hemos hablado dentro de la comunidad
educativa; sin embargo, no hay soluciones y va cada vez peor...
estos episodios de violencia se reiteran".
"A
mis hijos les he inculcado respeto hacia los demás y hacia
los docentes. El chico no tiene problemas de conducta, es uno de
los mejores y ante esta situación, ni siquiera sale al recreo"
manifsetó la madre profundamente angustiada: "Denunciaré
ante Inspección de Escuelas... acá un día van
a matar a un chico... los directivos, en parte, tienen las manos
atadas", denunciando sin temor que los chicos se drogan en
la puerta de la escuela".
"Otros
chicos salen y entran del colegio con libertad; las ventanas dan
a la calle, y las aulas estan expuestas a extraños; rompen
vidrios desde afuera estando los chicos en clase, incluso los que
provocan daño son alumnos que asisten al establecimiento
y que van a otros turnos"
"¿Que
debo hacer yo? ¿no lo envio mas a la escuela? yo no puedo
ir y llevarlo todos los dias a la escuela, tengo que trabajar...
en la comisaria a veces no quieren tomar la denuncia; los que golpearon
a mi hijo eran mayores de edad, que acuden al turno noche.
A mi hija de 11 años la amenazaron diciéndole «puta,
te vamos a matar de un fierrazo»... los docentes me dicen
que me resigne... te hablo como mamá, ciudadana y como persona
y no solo hablo por mi hijo, sino por todos"
"Las
maestras y preceptores tienen las manos atadas de arriba y la posición
de los padres es la de ausencia, están resignados".
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La
situación en la Escuela Nº 10
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SITUACION
FUERA DE CONTROL
Esto
tenía lugar cuando apenas habían pasado algunas
horas de acontecer dos graves hechos que proyectaron el nombre
de General Rodríguez a los titulares policiales en los
medios nacionales: las violentas irrupciones en la vivienda de
la ex senadora Adelma Arguissain y en una residencia en el Club
de Campo El Nacional.
La
crispación de la comunidad al conocer que durante varios
días el domicilio de la doctora Arguissain, recientemente
designada como vicepresidente de la Autoridad del Agua (ADA) gozó
de custodia policial durante varios días generó
la irritación general.
Cabe
destacar que el domicilio de la funcionaria se encuentra en la
misma zona donde un grupo de vecinos se han organizado mediante
la instalación de alarmas comunitarias y estrategias de
protección común ante el flagelo de la delincuencia.
Estos
dos hechos se sumaron a una serie de asaltos y saqueos a viviendas
particulares y comercios padecidos en la misma semana, que se
acumulan a los sufridos desde tiempo atrás.
El
miércoles 6 de julio se conoció otro violento episodio
que conmovió a la localidad al ser atacado un joven que
sufrió un desprendimiento de retina en uno de sus ojos
cuando fue interceptado por una patota que le propinó una
brutal golpiza; ante semejante violencia se acercaron tres patrulleros
y una ambulancia que fueron recibidas bajo una lluvia de piedras.
A
todos los problemas que aquejan al flamante barrio "Bicentenario",
se le suman alarmantes índices delictuales que constantemente
son denunciados, pero sin que las autoridades puedan o sepan resolver.
En
el barrio Bicentenario se ha conformado una banda de menores entre
14 y 16 años capitaneada por dos o tres mayores, dedicada
a provocar desmanes y sembrar el terror entre los habitantes;
aunque, especialmente, su objetivo está encaminado a hostilizar
a los vecinos del barrio Villa Arrarás lindero al "Bicentenario".
De
hecho, esta patota fue la autora de las heridas al joven que perdió
un ojo, por el simple hecho de residir en Villa Arrarás.
Al día siguiente, esta misma patota, como venganza por
la llegada de la policía irrumpió en la vivienda
del joven, tirando la puerta abajo y destrozando cuanto encontraban
a su paso; mientras el joven herido se encontraba acompañado
de sus padres en el Hospital Vicente López y Planes. En
el domicilio se hallaban dos jóvenes de 17 y 19 años
que fueron salvajemente golpeados mientras eran despedazados muebles
y objetos; hasta que los vecinos intervinieron en auxilio de los
jóvenes.
Al
hacerse presente la patrulla de control urbano y tres patrulleros
fueron recibidos, ya no con piedras, sino con disparos de arma
de fuego.
La
situación es de tanta gravedad que incluso, el mismo viernes
8 de julio, una vecina del barrio Villa Arrarás, se acercó
hasta la sede de FM Positiva mientras se encontraba emitiéndose
el programa Despierta Rodríguez solicitando dialogar con
el concejal Carlos Demaría que se encontraba presente suplicándole
la acompañara hasta la comisaría pues su hija era
constantemente amenazada e insultada cuando regresaba a su casa
en colectivo; manifestando que durante estos días de furia,
la aterrorizada familia se vio obligada a colocar un pesado armario
frente a la puerta ante el griterío y disparos de los vándalos
totalmente descontrolados.
No
es "amarillismo", señalar que la vecina se encontraba
profundamente angustiada, asustada y con lágrimas en los
ojos; algo perfectamente comprensible, cuando la integridad física
se encuentra expuesta a daños y cuando a las difíciles
circunstancias de vida, se le suma una preocupación más.
La
noche cae en General Rodríguez y mientras se cierran las
puertas, se aseguran ventanas y se controlan rejas; lejos de consistir
en el tranquilo reposo luego de una extenuante jornada laboral,
se convierte en el comienzo de una alucinante pesadilla al vivir
a cada instante sobresaltado con el nervioso ladrido de los perros
y el siniestro ulular de las sirenas policiales.
Diario
Acción, 11 de julio de 2011
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