| LOS
CANDIDATOS Y LA PROPAGANDA EN CONTRA
Pegatinas
de afiches, pasacalles, volantes, tripticos. El nuevo empapelado
urbano que contraviene expresas disposiciones en vigencia y que
los que deberian cumplir y hacer cumplirlas, se las llevan por delante.
Es
apenas un tramo de la ruta provincial Nº 7, el comprendido
entre parada Concordia y Las Malvinas, donde sus refugios, los de
Concordia, Los Horneritos y Las Malvinas se encuentran completamente
empapelados por afiches de campaña de diversos candidatos
políticos que hora tras hora son cubiertos y renovados constantemente
por distintos candidatos.
Frecuentemente,
tal es la celeridad con trabajan los muchachos que muchos de ellos
no llegan ni a pegarse al muro y, frescos aún, son destrozados
por quienes aguardan su turno, arrojandolos a un costado, contribuyendo
a los otros montículos de basura que tambien son arrojados
por desaprencibos vecinos y transeuntes.
Ni
propiedades privadas ni públicas logran esquivar el aluvión
y la estación de Las Malvinas se renueva constantemente con
los grandes murales pintados por los candidatos que utilizan el
patrimonio público en provecho personal, constituyendo, quizás,
todo un pre aviso de lo que harían si llegan a ocupar un
cargo.
A
estos actos vandálicos se le agregan -como si no fuera suficiente
con los actores locales- los provenientes de establecimientos nocturnos
de Moreno y Luján que sin pudor e impunemente utilizan los
espacios públicos rodriguenses para sus publicidades comerciales.
Ilustra
también esta página un video con dos chicos a los
que aún falta bastante para que lleguen a sus quince años
dedicando sus mañanas a recorrer las calles colocando columneros.
Visten remeras invitando a votar por Juan Pablo Anghileri y alguien
los excusará con que se "ganan unos pesos".
Sin
embargo, esto debería avergonzar a quienes, en su doble discurso
y doble moral, se autovanaglorian de proteger y amparar a los menores.
Es
inconcebible que estos chicos, que recién se asoman a la
adolescencia, sean utilizados como mano de obra barata por el oficialismo;
arrastrándolos irresponsablemente a riesgosas tareas en la
calle.
Mucho
más ejemplificador sería que los propios hijos de
los decenas de funcionarios políticos se dedicaran a fatigar
las calles de General Rodríguez; de esta manera, y podrían
transmitirles a sus cachazudos e indolentes padres una visión
más real y directa de la vida, más allá de
sus despachos y sus confortables autos.
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| Vistas
de los refugios de Concordia, Los Horneros y la estación
Las Malvinas |
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