| EDITORIAL BOSQUEJO
DE UN GOBIERNO ANARQUICO
Incapacidad para hacer cumplir las ordenanzas; designaciones fugaces
de funcionarios y un Deliberante convertido en mera escribanía
para vender calles a empresarios
La
manifiesta incapacidad y complicidad del intendente Anghileri respecto
no aplicar la ordenanza que regula la comercialización de
pirotecnia simboliza la anarquía que impera dentro y fuera
de la administración comunal.
Este caos se manifiesta además, por las permanentes y confusas
designaciones de funcionarios atendiendo a estrategias políticas
antes que a la ideoneidad de sus desempeños, exhibiendo un
gobierno inestable, errático y débil más ocupado,
a diez días de haber asumido en utilizar el Concejo Deliberante
como mera escribanía para vender a empresarios las calles
del distrito y favorecerlos con rezonificaciones.
Pese
a la normas que rigen la comercialización de artículos
pirotécnicos han proliferado comercios y puestos instalados
en la vía pública tanto en la planta urbana como en
los barrios de la localidad.
Sin
embargo las autoridades municipales han hecho la "vista gorda",
tolerando su actividad.
No
imponer esta ordenanza, muy clara en sus preceptos, significa, sencillamente,
que la existencia de la misma carece de sentido.
Pero
con esta actitud del intendente Juan Pablo Anghileri es mucho más
lo que se encuentra en peligro, dado que demuestra y admite un estado
evidente de anarquía.
La
palabra "anarquía" significa y designa situaciones
en las cuales existe ausencia de Estado o poder público.
Ignorar
una ordenanza significa mucho más que una "picardía"
del poder político; simboliza muchas cosas más: la
preeminencia y superioridad de un simple puesto de pirotécnia
sobre el poder del Estado; la falta de autoridad de un intendente
para hacer cumplir la norma y la libertad de los particulares para
desafiar esa autoridad que -se supone- le ha concedido la comunidad,
estimulando y favoreciéndose de la anarquía con total
impunidad.
La
percepción, lógica y natural para la opinión
pública, es la que "por unos pesos te dejan hacer cualquier
cosa... hasta violar una ordenanza".
Anghileri
con su conducta, ni siquiera logra respetarse a si mismo a través
de hacer cumplir una ordenanza que él mismo ha promulgado;
denigrando y convirtiendo en inservible a la institución
que la ha sancionado.
Denigrando a sus propios concejales, pues esta ordenanza fue sancionada
por unanimidad.
Un
estado de anarquía que adquiere certeza cuando en menos de
quince días, un funcionario ocupa tres cargos diferentes.
En
este lapso de tiempo, el Prof. Martín Durañona fue
subdirector de derechos humanos del municipio; tesorero del Consejero
Escolar y secretario de Acción Social.
Este
vagabundeo errático de funcionarios es habitual, frecuente
y no parece que la situación vaya a revertirse.
El
oficialismo, al día siguiente del acto eleccionario, continúa,
con más pasión y entusiasmo en una campaña
electoral que de externa paso a ser interna y estas indefiniciones
y desórdenes en la distribución de cargos, no obedecen
a hallar la persona más idónea para desempeñarse
en ellos, sino, a una complicada e inextricable trama de balanceos
entre fuerzas políticas internas, que, más temprano
que tarde harán fatal eclosión precisamente ante la
ausencia fáctica e intelectual de un verdadero conductor,
aprovechando y explotando para sí los inevitables y negativos
resultados a que ya lo están arrastrando sus errores políticos.
A
cuatro meses de las elecciones de agosto, donde Anghileri ya se
perfilaba como futuro intendente, la ausencia e incapacidad de presentar
un gabinete sólido, consistente y competente nos habla claramente
de la situación anárquica que apenas logra disimularse
con sonrisitas nerviosas. Una escena inconstante e inestable que
repercute perjudicialmente en la comunidad, impidiendo su funcionamiento
y progreso; bloqueando proyectos y concreción de las soluciones
para sus urgentes necesidades y reclamos.
Este
recorrido semanal de funcionarios entre distintas áreas,
incluso sorprendiendo por la brutal disimilidad de sus competencias,
significa paralización en la administración; demoras
y cancelaciones de gestiones; desorientación y confusión
para los vecinos; en definitiva, administraciones estériles
e irresponsables.
El
panorama futuro no es muy alentador, sobre todo cuando consideramos
que a diez días de haber jurado los nuevos flamantes concejales,
el tema más importante fue el tratamiento de la venta de
dos calles a un grupo empresario.
El mismo grupo empresario que logró en su beneficio durante
la anterior sesión la rezonificación de un predio
de su propiedad, destinado, supuestamente, a la instalación
de un parque industrial, en otra zona a las calles mencionadas.
Por
lo visto, en el General Rodríguez de Anghileri el único
cambio verificable después de casi diez años, es la
incorporación de nuevos socios, y la confirmación
de que el principal, continúa ausente.
Diario
Acción, martes 27 de diciembre de 2011 |