| DEPARTAMENTO
JUDICIAL MORENO-GENERAL RODRIGUEZ
Anghileri, junto a Coronel, desalentó su creación,
sin embargo, una vez logrado; se apropió del esfuerzo, entereza
y éxito de los profesionales rodriguenses.
El
Departamento Judicial Moreno General Rodríguez comenzó
a funcionar el 1 de junio de este año, fecha en la que asumieron
sus nuevas autoridades y, en agosto, se integraron los primeros
matriculados.
El
viernes 28 de octubre el flamante Colegio organizó una cena
destinada, no solamente a estrechar vínculos de camaradería
si no también exponer la situación presente y proyección
de crecimiento del mismo.
Su
presidente, el Dr. Eduardo Sreider, explicó las urgentes
necesidades del Colegio, especialmente, en cuanto a espacios físicos
para el asiento de las dependencias judiciales y las conversaciones
mantenidas con autoridades provinciales, tanto administrativas como
judiciales; anunciando que ya se cuenta con 160 abogados matriculados
propios.
Sreider
y las autoridades del Colegio se mostraron más que satisfechas
en este aspecto, mostrándose optimistas en cuanto a la suma
de muchos más profesionales.
De
la cena participaron tanto el diputado nacional Mariano West como
el intendente interino Juan Pablo Anghileri, ambos, además,
intendentes electos de Moreno y General Rodríguez, según
los resultados de las últimas elecciones.
De
todos modos, resulta paradójico que una de las personas que
más tenazmente se opuso a la creación del departamento
judicial sea hoy agasajada como "aliado", o "socio
estratégico" (así se autodefinió Anghileri)
del flamante Colegio.
Evidentemente, su presencia, obedeció a motivos protocolares
y a una imperiosa necesidad por estimular los vínculos políticos
indispensables para consolidar la institución.
Fué
Mariano West, durante el acto, quien no dejó de reprochar
la actitud francamente hostil del gobierno de Coronel hacia la creación
del Departamento Judicial; destacando que "Moreno peleó
solo" al tiempo que señalaba su satisfacción
por el entusiasmo de Anghileri quien "Se encuentra trabajando
con todo a favor del Departamento Judicial".
Por
su parte, Anghileri apoyó fervorosamente al Colegio "Para
que la zona oeste vuelva a tener el esplendor que tuvo en otras
épocas", mostrándose sumamente preocupado por
conseguir el espacio físico necesario para las dependencias
judiciales ya en un pabellón del Hospital Vicente López
y Planes, ya en el alquiler de una propiedad.
West,
y, acaso la mayoría de los presentes, obviaron el papel fundamental
del que disfrutó el presidente del H.C.Deliberante de General
Rodríguez durante la administración de Coronel.
En
este rol y como factor decisivo de poder, avaló y secundó
constantemente las decisiones del ex intendente Coronel; y como
tal, jamás se expresó a favor de esta imperiosa necesidad
indispensable para la comunidad de General Rodríguez.
Anghileri
jamás alentó, secundó, recibió, cooperó
o escuchó al puñado de abogados rodriguenses que durante
mucho tiempo mantuvieron reuniones para lograr lo que hoy se está
apropiando, sin tener el más mínimo mérito
y, por el contrario, mucho de reproche, el intendente interino Juan
Pablo Anghileri.
Su
ominoso silencio, desinterés y obsecuente complacencia hacia
su jefe político, conspiró constantemente contra la
creación del Departamento Judicial.
"Sin
justicia no crece nadie" fue una de las declaraciones de Anghileri;
evidentemente, y según sus propias palabras y de acuerdo
a sus propias actitudes, él mismo fue quien desalentó
durante años que miles de rodriguenses carecieran de vías
adecuadas para acceder a la Justicia y, por ende, impidiendo el
crecimiento de una comunidad.
En
su exaltado y mediático show, faltó el reconocimiento
de sus dolosas conductas y el reconocimiento a aquellos profesionales
que, desafiándolo en procura del crecimiento de General Rodríguez,
litaralmente jugándose y poniendo en riesgo sus propios intereses
en pos de los intereses de la comunidad; no fueron ni se refugiaron,
como Anghileri, en la repugnante y repudiable obsecuencia que demoró
por años el crecimiento institucional de toda una localidad,
sin jamás asumir esta oprobiosa responsabilidad. |