Sobre
las Obras Públicas
Decisiones Propias o Decisiones Ajenas
Por
el Ing. Osvaldo Benedetto
En
los últimos años General Rodríguez ha
asistido a un volumen de obras públicas que, seguramente,
superará lo construido en los últimos 20 años.
Bastó decir que sí a los generosos ofrecimientos
de los gobiernos nacionales y provinciales.
Entre
estas obras mencionaremos solo un hospital para ancianos,
según parece, 450 cuadras de pavimento, 2000 viviendas,
repavimentación de la ex Ruta Nacional Nº 7 y
su iluminación, como así la de las Rutas a Pilar,
al Sommer, el empalme de la Ruta 197 y alguna que se nos escapan,
más las que vendrán de acá al final del
años 2011.
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Las
mismas no han sido producto de un esforzado y profundo estudio
municipal sobre las necesidades a cubrir y sobre el establecimiento
de prioridades sino que ha sido muy parecido a la lluvia de
maná que cae del cielo.
Bendito
sea el destino que nos provee de tal infraestructura, pero
no debemos engañarnos ya que son las cadenas de plata
que nos ligan a la esclavitud de recibir sin esfuerzo y nos
provee de un conformismo paralizante. Ellas son, a nivel institucional,
como los subsidios al desempleo, a la niñez, o a la
miseria. Son la indignidad de no ganarse el pan nuestro de
cada día con el sudor de la frente.
La
tarea de revisar y corregir la puesta a tierra de las columnas
de alumbrado para evitar la eventual muerte por electrocución,
reemplazar el tramo inferior de las columnas oxidadas para
que no se caigan y efectuar el pintado de las mismas para
aumentar su vida útil, puede costar unos 1.000 $·
cada una, si se lo contrata externamente. Al precio que se
paga el pavimento, una municipalidad debería poder
elegir entre hacer una cuadra de pavimento o reparar ¡300
columnas! Pues bien, se elige hacer la cuadra de pavimento,
que siempre tiene rédito electoral y no se pelea por
reparar las columnas. Claro que para esa tarea anodina no
se consigue dinero de Nación ni de Provincia ya que
luce poco. Tampoco se ahorra de otros gastos para hacerlo
con fondos propios. Total que nos capitalizamos gracias a
la limosna ajena y nos descapitalizamos por la desidia propia.
¿Necesitaba
Rodríguez como inversión imperiosa, un hospital
específico para ancianos o requería una inversión
para poner a punto el Hospital Regional existente? Nadie lo
preguntó, no se pudo opinar y los hechos marchan a
consumarse.
¿Necesitaba
Rodríguez 2.000 viviendas (crecimiento del 6% de las
existentes) en el traste del ejido urbano, bien a trasmano,
con toda la infraestructura a construir, hasta los accesos,
los negocios, la sanidad, la seguridad, las escuelas, con
riesgo de crear un gueto tipo Fuerte Apache, o necesitaba
créditos para que cada quien se construyera su casita
cerca de su trabajo y su familia, con infraestructura existente?
Nadie lo preguntó y la inversión de Nación
y Provincia está hecha. Falta la inversión Municipal
que no es menor.
Podríamos
seguir con todas y cada una de las inversiones hechas por
Nación y Provincia y estamos seguros que habría
alternativas preferibles pero, como dice el refrán,
“A caballo regalado no se le mira la dentadura”
El problema es que acostumbrándonos a recibir la comida
en la boca y ya pre digerida, nunca creceremos para tener
la madurez del adulto que decide su destino eligiendo las
alternativas que la vida le ofrece.
Finalmente, que no se nos diga que estas obras habían
sido estudiadas en sus prioridades por el Municipio. Conociendo
el paño, ni para las de pavimento lo creeríamos,
ya que es público y notorio en que han estado ocupados
los últimos años los Intendente y sus funcionarios,
como así los concejales.
Seguimiento
y Control
La
participación municipal en el contralor de la ejecución
de las obras, sean éstas contratadas por Nación,
por Provincia o por la Municipalidad, es imprescindible si
es que ella quedará a cargo posterior de la misma o
si la obra está en el espacio público.
En un caso por ser obligatorio, si es el comitente y en otro
por ser aconsejable, ya que la gozará o padecerá
según la calidad con que esté hecha. En ambos
casos porque el correcto contralor de la ejecución
es la garantía de una correcta vida útil.
Más allá de los esfuerzos que el personal de
carrera municipal realice para cumplir con sus funciones,
no podemos menos que preguntarnos hasta qué punto el
Director de Obras Públicas del Municipio está
asistido por el personal técnico idóneo para
controlar administrativa y técnicamente las obras,
por ejemplo, de pavimentación, alcantarillado o iluminación.
Una
obra de alumbrado como la de la ex Ruta 7, más allá
de que el comitente sea la Dirección de Vialidad Provincial,
va a estar por años y años en servicio en el
espacio público de General Rodríguez. Uno no
puede menos de preguntarse si se satisfacen los parámetros
de alumbrado de las Normas IRAM en cuanto a iluminación
media, y uniformidad, si los espesores de pinturas son los
que establece la norma, si la resistencia de paso de la puesta
a tierra es la que debe ser para evitar la electrocución
y si las bases tienen las dimensiones que aseguren la estabilidad
en las condiciones de viento que las reglamentaciones establecen,
como también si la profundidad, lecho de arena y protección
de los cables subterráneos son los estipulados. Todo
ello para no mencionar los espesores de los caños,
y la verificación del diseño de la columna en
cuanto a su resistencia mecánica.
Cuándo
de pavimentos hablamos, la verificación de los niveles
y del formato transversal es básico para el escurrimiento
pero aún más, el espesor, compactación,
granulometría y plasticidad de los distintos suelos
seleccionados, como así el espesor y calidad de la
carpeta de rodamiento, son los aspectos que definen la vida
útil de estas obras, de la misma forma que los espesores,
y dimensiones en ancho y largo, definen su costo.
Todos estos controles no se hacen luego de la construcción
sino en el día a día de forma que la corrección
de los errores que pueda cometer eventualmente el contratista
puedan ser subsanados sin necesidad de demoliciones ni grandes
trabajos adicionales y, lo que también es significativo,
sin pérdida de tiempo y atrasos.
¿Existe
el personal municipal para esta tarea? No lo creemos y no
es una crítica al actual Intendente sino que ha sido
una constante en las distintas administraciones, el preferir
designar personal político, o de carrera por antigüedad,
que incorporar profesionales que suministren la base de conocimiento
indispensable para un gobierno moderno. |