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CARTA ABIERTA A UN EX PRESIDENTE
(Por los 365 días “de ella” sin vos ni tu sentido
de trascendencia,
pero con tu legado y la mitad más uno sobre los hombros)
Octubre
de 2011, en el Oeste del Gran Buenos Aires.
SR. Néstor C. Kirchner
Ex Presidente de la Nación Argentina
S/D;
(Un lugar en la memoria y el corazón de millones)
Hola Néstor;
¿Lo puedo tutear y llamarlo asi, Señor Ex Presidente?
Quería contarte algunas cosas y que acá, otra vez
llegó Octubre.
Sólo un mes entre doce pero; es como sabrás el de
los vientos, el del sol brillante dónde la primavera se expresa
con mayor fuerza; los alérgicos lloran de la emoción
ante tanta majestuosidad y es cuándo las mariposas ya no
temen tanto porque, la sabia naturaleza las transforma, nos cambia
los colores del paisaje para nuestro regosijo y para que ellas en
cada flor puedan besar al Creador.
Es cuándo “de onda”, el sol nos ilumina el horizonte
con más intensidad y nos compromete a igual generosidad con
el otro.
En el calendario personal; es el mes en que –acaso- comienza
mi historia porque es cuándo nació mi madre.
Es el mes dónde está el día en que intuí
al amor y en una versión dicotómica por su sorpresiva
irrupción y mística; una version racionalmente resistida
por la atávica libertad de la especie y támbien, por
la convicción de una generación a la que “le
debían” la libertad de elegir, de ver, de conocer,
de tocar y entender discresionalmente, que “quería
ser” y “debía ser” libre casi a como diera
lugar. Por eso, uno de los amores más dificiles de establecer
en su condición e identidad y así, desde lo cotidiano
conocer cuánto de paz o guerra; cuánto de amor u odio
traía a nuestra vida una relación con su inoportuna
aparición o naturaleza.
Y de yapa para complicarla más, racionalmente inconsebible
pero, de fuerte atracción desde lo opuesto.
Uno de esos amores conflictivos por el juego de poderes que establecía
entre los géneros la época, con la típica prepotencia
de la juventud pero, porque además de irreverente y llena
de resistidos preconceptos heredados, quería plasmar en la
realidad nuestra propia concepción del mundo y de las relaciones
interpersonales o sociales.
El amor o la libertad; la casa propia o el auto. Los amigos o los
hijos. La Carrera, el mejor empleo o simplemente el libre boludeo.
O todo junto, vertiginoso a como diera lugar, como desafiante a
la ley de estilos personales o a las convenciones culturales.
Obligándonos a elegir y asi, confirmar la teoria del Psicoanalista
Erich Fromm, que sostenía que el amor es una acción
voluntaria, de aprendizaje; Decisión, Elección y Actitud.
En cualquier caso; eran todas falsas dicotomías.
Aún no sabíamos que como todavía le canta Jairo
a sus amigos; “…aquel que nunca pudo amar, no sabe que
puede volar y ser más libre que un gorrión, encadenado
a un corazón…”
Solo hay que saber sentirlo, respetarlo y vivirlo así.
Sin renunciar a sus encantos pero, custodiando la libertad del otro
para que nos una el amor y no el espanto a la soledad porque sino,
solo sería una versión del egoismo más vil
y apropiador que pudiera sentirse.
¿Si te Habrán mostrado las pasiónes de juventud
esos límites; esa dualidad de sentimientos o vértices
de vulnerabilidad, no?
Eran en si mismos –aquellos-, por la lógica de época
y la ética generacional; verdaderos amores “setentistas”.
Nacidos –acaso- por una indecifrable causalidad pero, engendrado
por el misterioso Don Destino que decide, organiza –según
parece- antes que nosotros porque todo lo sabe y todo lo puede.
Igual que a vos, no?
Quien imaginaría por entonces, según dirían
los pibes de hoy; “el re-kilombo” que juntos armarian
para erradicar el atraso económico y al maniqueísmo
perverso.
Era –aquel-, un amor cercado por el espanto que generaba un
Estado-Monstruo rondando por las calles, cuál amo que engorda
al ganado con su mirada y asustando con una realidad lúgrube,
pero al que jamás pudieron más que intimidarlo,hoy
sabemos que el susto alerta, templa o fortalece pero dificilmente
mata.
Aunque a veces también dubitativo y temeroso. Otras –como
la Nación toda en esa época- con sentimiento de marginal
o clandestino… porque sólo se dejaba ver en todo su
esplendor, desafiante, sin falso machismo o feminismo y a pesar
de nosotros mismos; cuándo por la intuición o la demora,
el corazón que ve con ojos invisibles, se nos paralizaba
y nos alertaba sobre el peligro en que estaba la amada/o y por solo
pensar en que –paradójicamente- podría estar
en presencia de quienes nos deberían cuidar en lugar de encarcelar,
recortar o cuestionar nuestro natural derecho a militar por la vida
y la libertad; la propia y tambien solidariamente por la ajena.
A veces al verla “a ella”, la imagino con su “bajo
umbral” al dolor físico, temiendo por vos en aquellos
años de plomo.
Sé de eso y –creo- que también como “ella”,
toda nuestra generación sintió la alerta o grito de
terror del amado/a en el corazón en algún momento
y desde alguna distancia imprecisa.
La incertidumbre sobre la seguridad del otro; ese nuevo estado de
“no saber” ni tener como saberlo, el temer por su dolor
como si fuera el propio y por su suerte como si fuera nuestro destino.
Por eso –aún- duelen tanto los desaparecidos y la indolencia
de muchos que bregan por mantener la tierra debajo de la alfombra.
Estoy seguro, Néstor, que por aquellos años a vos
o “a ella” y como nos ocurrió a muchos, los habrá
visitado esta imborrable sensación de desamparo e impotencia
ante el terror de Estado.
En éstos aspectos, ni nuestros padres podían ser protectores,
estaban ocupados en cumplir el rol de lo que se encaminaba a ser
una convención cultural; “el no te metas…”
“…el por algo será…” y más
tarde, respondiendo; “ estoy mal, pero acostumbrado”.
Mostrandonos así, la indiferencia personal o la resignación
colectiva ante las injusticias como si fueran un trofeo de la cordura
“occidental y cristiana” o de las buenas costumbres
al ser “derechos y humanos”.
Generacionalmente, Néstor, no nos faltó nada; fuimos
el jamón del sandwich, “apretados” por la histórica
derecha y estigmatizados por la izquierda virulenta. No había
demasiado espacio ni voluntades para el disenso ordenado que programara
la inclusión; fuimos subestimados, diezmados, encarcelados,
perseguidos y politicamente inconclusos. Saqueados, frustrados en
lo económico y cuestionados o “desaparecidos”
en nuestra épica de juventud; la libertad y solidaridad.
Es ésta, Néstor, la manera básica que tengo
para entender y valorar la convicción de los idearios generacionales,
esos que se expresaban en tu contundente gestión, discursos
y hoy en los “de ella”; la defensa a los DD.HH, la política
de inclusión social y la lógica para recuperar la
Dignidad de la Nación y la de sus olvidados Ciudadanos fieles.
Fué ese “rebelde brote” de juventud devenido
en “valentía de la madurez” para enfrentar las
injusticias, el que motivó a los jóvenes de hoy a
seguirte, militar por la equidad y oirlos decir con conmovedor sentido
de pertenencia; “…a ese chabón lo re-bankaba…
me re-kabía…”.
Si hasta la letra “k” de tu apellido está llena
de simbolismos y es casi una marca registrada de Justicia y Esperanza.
Pero volviendo al mes de Octubre actual, quería decirte que
se me detonaron éstos recuerdos generacionales sobre el amor
y la política, cuándo dias pasados la vi “a
ella” mencionar la calidad y –seguramente- identificación
que le causó la reciente pelicula “Juan y Eva”,
que recrea la nunca abordada historia de amor de quienes después
fueran los odiados o amados, Juan Perón y Eva Duarte de Perón.
Casi como –hoy- a vos y “a ella”, viste?
No sabes lo que fue esto, Néstor, cuándo “te
fuiste”; seguían como fieras enfurecidas jironeando
de tus convicciones y manchando con su odio la cándida esperanza
y desconcierto de quienes hacian largas filas bajo la llovizna para
saludarte por última vez. No se privaron de nada.
Pero no lo lograron, es más, se les “hizo contra”
y estaban tan ciegos que no vieron qué; “…toda
contra, se dá…” como dice el tango.
Pudimos descubrirles sus intereses e ineptitudes ocultas detrás
de la retórica.
Curiosamente, había estado pensando acerca del amor de Ustedes
y sobre los pocos o verdaderos amores públicos consumados
que registra nuestra historia política, dónde desde
ese lugar pasional y simbiótico, racional y visceral con
una fuerte convergencia ideológica, lograron transformar
la mezquina y decadente realidad de un pueblo defraudado por las
mentiras y agobiado por las necesidades; en diáfanas sonrisas
de Ciudadanos plenos, “re-soberanizados” y bien representados
para la necesidad y ocasión.
Pero, quería contarte que ese día “la ví”
emocionalmente des-bordada como nunca antes.
¿Sabías que se refiere a vos como a “él”,
que soslaya nombrarte, como escapándole a que tu nombre la
traicione y le ponga todo vuestro pasado en la memoria; en la emoción,
en los ojos sin poder evitar llorar en público por tu ausencia
y de manera desconsolada?
Solo se permite nombrarte orgullosamente y de manera completa en
las ocasiones formales o de protocolo.
Detrás de lo institucional esconde todo su amor por vos y
estoy seguro que así, te tributa su fidelidad privada desde
lo público y también, que es dónde reside su
fuerza, coherencia y vocación para seguir transformando al
país con ideales llenos de dignidad y equidad para la gente,
logrando así la añorada grandeza para la Nación.
Una definición cientifica sobre el amor es que se presenta
en el cerebro como una necesidad, algo muy parecido a como nos ocurre
con el hambre. Y tal vez por eso –necesariamente- deba ser
incluyente, solidario y en constante lucha contra la injusticia.
Néstor, le falta el “cable a tierra”, esa “conexión”
simbiótica y telepática con vos y que solo se logra
con la pasión-racionalidad, luego devenida en amor-madurez
de los años, la fuerza de la convicción y objetivos
personales en común para transformar viejas e indolentes
estructuras.
Y es por eso que en la Argentina de hoy, millones ya “no viven
de prestado” sino, de su trabajo o de sus Derechos garantizados.
Somos Ciudadanos más soberanos que nunca y una Nación
más íntegra, completa y en la que enorgullece espejarse.
El amor de verdad, debe desbordar, incluir. Expandirse, comprometer
más allá del ámbito propio y no generar emociones
de polaridad o sectarismos.
Quizás por eso, Néstor, la tendrías que ver
gobernar a éste país, mi país, tu pais, contradictorio
y dificil –casi- por naturaleza; gobernar estoicamente ante
el paso de los días y el peso de los compromisos del cargo;
los protocolares y agobiantes o los estratégico-ideológicos
–imagino- que, re-pensados por dos o más veces porque
intuyo, que aún siente tu mirada o la busca en la multitud
y que ve tu sonrisa o disenso cuándo expone su gestión
o la hilaridad con la tuya; soempre sin leer, con precisión
y compromiso pedagógico hacia el auditorio.
Si usted me lo permite Señor Nestor Kirchner, Ex Presidente
de la Nación dejeme decirle;
-Qué mina papá!
Eso dirían los muchachos del café La Humedad de Cacho
Castaña, o los de cualquier otro que se precie de conocer
llantos o secretos masculinos balbuseados timidamente sobre sus
mesas.
Aun te ama, Nestor.
Solo que por momentos lo esconde y –creo- que también
es para evitar que –además- banalizen “el sentimiento
oficial”, cuándo siempre y –legitimamente-, exigen
ética pública y que se respeten sus derechos; los
públicos y los privados. Por suerte o formación –según
leí-, “ella” tiene un “alto umbral”
psíquico para las presiones y expresiones que apuntan a traspasar
el “bordeline” de lo personal para minimizar su gestión
y ser prófetas de catástrofes que nunca llegan y en
las que tampoco ya nadie cree.
Eso se le nota, y también que disimula su dolor, que añora
de tus convicciones las luces y que aprendió a justificarte
en tus sombras.
¿Cuánto podría importarle hoy, que salgas corriendo
y desaforado a comprarte mocasines y encima, con hebillas? Estoy
seguro que nada, y también que haría el esfuerzo de
aprender a disfrutarlo y sólo por homenaje a vos con tal
de que estuvieras cerca y visible.
Y también –porque no-, para poder seguir desarrollando
otros frentes de posibles discusiones; de esgrima dialéctico
a favor de la lógica, como una manera de “pulir”
la coherencia propia en la del otro y juntos, re-probarse que lo
importante no es la forma sino el fondo y la verdad. Sin importar
de que lado esté.
Un verdadero “amor setentista” Néstor, y acaso;
“senti-pensante” lo llamaría Eduardo Galeano.
Sabrás ya, Nestor, que la vida es mucho más corta
que un verdadero amor.
Y todos nosotros, los de acá, sabemos qué ninguna
forma estilizada y visible es más importante o superior a
esa abstracción a veces asimétrica e invisible que
aún todos definimos como amor.
-Es mujer de un solo hombre… como las de antes!
Piensa y dice convencida mi madre y seguro que hasta mi abuelo lo
afirmaría.
-Qué suerte tienes cochino!
Te cantaría Serrat en una nueva versión de “Tío
Alberto”.
-Qué lujo te dió la vida para que te llevaras en la
muerte Nestor Kirchner!
Uno de esos que Dios se reserva solo para el; ser amado y nombrado
a diario sin siquiera poder ser visto.
Es lo que piensa quien te escribe éstas líneas.
Ya pasamos la mitad del mes de Octubre y casi los 365 días
de “ella” sin vos pero con tu sentido de trascendencia
cotizando muy alto; ya tiene un valor místico en la mayoria
de los distritos electorales y en los corazones de la mitad más
uno, pero sobre esto, voy a contarte en una próxima carta.
Por hoy, solo decirte algo más; desde acá, se te ve
más valiente, transparente y coherente que nunca.
Es éste, un Octubre lleno de esperanzas lógicas; con
gente que piensa y camina. Que realiza y se proyecta. Que re-descubre
el valor e importancia de un Estado a su servicio y el de un Gobierno
que no la traiciona; el “de ella”, tu esposa que aún
te ama y tiene las ilusiones de la mitad más uno sobre sus
hombros porque entendieron y saben –hoy-, que lo de antes
del 25 Mayo del 2003, como dice la canción; “…fue
culpa de cuatro atorrantes… que sólo lograron que el
pueblo no cante…”.
Por
Carlos Ezcurra Valdevenito
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