| LOS
REFUGIOS QUE NUNCA USARAN NI GABRIEL NI JUANPI
En estos "refugios" los rodriguenses imaginamos que llega
el "amarillito" que nos llevará al futuro
Recién
un año y medio después de la tragedia de Agua de Oro
y luego del derribo de los cuarenta refugios considerados defectuosos
comenzaron a instalarse los nuevos "refugios".
Como
se recordará el miércoles 17 de marzo de 2010 alrededor
de las 12 el interno 19 marca Mercedes Benz, DQL 930 perteneciente
a la Línea 500 de la empresa "Nuevo Ceibo" conducido
por Jose Gabriel Marain (51) dio marcha atrás impactando
en el refugio ubicado en Caseros y Defensa del Barrio Agua de Oro,
en cercanias de la Escuela Nº 12 en momentos en que se encontraba
una gran cantidad de escolares, provocando el derrumbe del mismo,
ocasionando la muerte de Jonathan Adrián Salabarrieta Vazquez
de 7 y Marcela Noemí Suárez de 9 años; en tanto
que la joven Isabel Zuchelli, de 7 años, sufria gravisimas
heridas.
Cabe
destacar que hasta ahora no existen investigaciones ni se han concluido
los sumarios en el ámbito municipal para determinar responsabilidades,
en este sentido, las muertes de los chicos continúan impunes.
Como
se dijo, los vecinos, durante un año y medio, debieron aguardar
los medios de transporte de pie, soportando la intemperie.
Y
bajo la lluvia, se encontraban, precisamente, los más humildes;
aquellos padres, madres y chicos, sanos o enfermos; jóvenes
o ancianos; fuertes o desvalidos.
A
fines de 2010 se colocaron un par de refugios cuyo costo -según
trascendió desde el Municipio- rondaba los 6.400 pesos; ante
la avalancha de críticas, ya que además eran precarios,
antiestéticos y sobre todo absolutamente inútiles;
desde el Municipio se justificó que habían resultado
ser "donaciones" de particulares; "donaciones"
que nunca pasaron por el H.C.Deliberante.
De todos modos, los argumentos del oficialismo -a traves de sus
voceros- fueron harto ambiguas y contradictorias, ni siquiera se
identifico a la supuesta empresa, incluso hubo funcionarios que
hablaron de mas de una "donante" sin siquiera haberse
puesto de acuerdo en las absurdas explicaciones a dar a la opinión
pública.
En
definitiva, los refugios fueron rapidamente sacados.
Por
fin, y tras múltiples reclamos y pedidos de informes, en
mayo último comenzaron a instalarse los nuevos "refugios",
acaso tan precarios y más ordinarios aún que aquellas
generosas "donaciones".
Sarcásticamente,
los vecinos consideran que los templetes votivos de los seguidores
del popular "Gauchito Gil" son más confortables,
espaciosos y útiles que los exiguos y costosos nuevos refugios
cuyo costo oscila los 6000 pesos sin contrapiso.
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"Este
es el municipio del futuro" exclamó exultante
el candidato por el "Frente para la Victoria" Gabriel
Mariotto el viernes 11 de este mes.
Si
estos refugios son la "proyección" del
futuro rodriguense cabrían algunas -inquietantes-
cavilaciones sobre el futuro vaticinado por Mariotto.
En
primer lugar y dado el exiguo espacio de los refugios, sólo
habrá cobijo para algunos, el resto, que se las arregle
como pueda.
En
el banco del refugio apenas lograrán asiento dos
personas: Mariotto y Anghileri esperando la llegada del
"amarillito"
Y,
por fin, la "base" pletórica de cráteres
y destruida no es, precisamente, augurio de un promisorio
futuro; invitando más bien, a torceduras y caídas
de aquellos que hayan buscado "refugio" en el
"refugio".
Concluyendo,
si la "base" está arruinada, poco podemos
esperar del resto; salvo, un día no ver más
el chaperío porque se lo llevó el viento o
porque lucirá en algún domicilio particular.
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Otra
fantástica visión del futuro rodriguense (que,
obviamente, Mariotto jamás «disfrutará»).
Estamos
ante el "Refugio Ecológico" tapizado de
un verde césped, una genuina y lograda paleta de
colores combinadas con la prolija e impecable pintura del
refugio. Por eso, embarrarse y mojarse el calzado debe ser
motivo de alegría y júbilo por el contacto
directo con la fresca naturaleza
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Como
Mariotto, vemos con alborozo el futuro, pero también,
los rodriguenses, somos conscientes de nuestro pasado; por
eso conservamos celosamente las ruinas del refugio de material
derrumbado un año y medio atrás y que la Municipalidad,
muy ocupada en proyectar el presente, no tuvo tiempo de
retirar.
Defendamos
nuestro derecho a conservar estos cascotes a cuyo alrededor
pronto treparán jocundos zarcillos de violetas y
otras primorosas florecillas que alegrarán nuestras
vidas.
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